TEMAS DE DEBATE


¿Qué tipo de influencia creéis que puede tener más peso para que se prefiera el "dejarse hacer" al "HACER"? Sonia Blanco


José Luis Sánchez Lo que más, la educación (no solo en la escuela, ojo) pasivizante que recibimos...

Sonia M. Blanco Rivas Claro... ¿pero hemos reflexionado acerca de qué aspectos de la educación son los que más pueden incidir? Pienso que la educación en el miedo puede ser uno de los factores más determinantes...

José Luis Sánchez Luis M Gil los señaló muy bien en su libro: miedo al fracaso ("No hagas eso") y miedo a no ser aceptado ("Si lo haces no te querré"). Una educación (des)moralizante y culpabilizadora produce esos efectos con suma facilidad.

Jesús Diego Tomé Merchán Creo que también ocurre esto por ser una educación orientada a cumplir órdenes, a alcanzar metas impuestas de forma externa, sin participación del alumno. "Lo hago porque me lo dicen"... si no nos enseñan a crear nuestras propias metas... "¿por qué íbamos a esforzarnos por hacer? Seguro que alguien lo hará o, si alguien me lo pide, ya veré si lo hago".

José Luis Sánchez En plata, pasivizante

Jesús Diego Tomé Merchán Yo iría más allá y diría de sometimiento.

José Luis Sánchez Pasivo no es solo quieto o aplacado, ojo, incluye también el sentido de sufrimiento (pasión=padecimiento). Por sometimiento o por convencimiento, el efecto es el mismo: el plegamiento de nuestra fuerza, de nuestra acción. Obviamente se ve peor el sometimiento que el convencimiento porque es más visible.

Sonia M. Blanco Rivas Otro aspecto es que desde muy pequeñ@s se nos muestra nuestros aspectos más negativos: en lugar de potenciar aquello para lo que podemos ser más capaces, se incide en lo que no podemos lograr con tanta facilidad.... la "excusa" es la de mejorar, pero el mensaje subliminal no es otro que recordarnos constantemente que por un lado, hemos de ser seres perfectos y no aceptar nuestras "limitaciones", y por otro, desconfiar de nuestra propia valía. No se trataría de obviar ni desatender aquellos aspectos en los que somos "menos capaces", sino en manejar la educación de forma diferente.

No creo que debamos entender la educación como un sistema de compensación (lo bueno por lo malo y viceversa), sino de cooperación: aprovechar nuestra propia valía para comprender mejor aquello en lo que nos sentimos menos capaces....
Jesús Diego Tomé Merchán También se me ocurre la sobreexplotación del pensamiento lógico o racional, el transmitir que sólo hay una forma de solucionar los problemas... de manera que, cuando somos adultos, es fácil desmontar nuestra iniciativa, porque atacan con argumentos "sólidos" cualquier opción de cambio.

Si se trabajara más el pensamiento creativo, sería más fácil concebir que la misma realidad tiene muchas fórmulas de acceso y no sería tan fácil desmoralizar ni desmontar iniciativas. Habría recursos alternativos.

Sonia M. Blanco Rivas ¡Muy bueno! Creo que no nos podemos ni imaginar hasta qué punto una educación basada en una normativa rígida incide en nuestro posterior estilo de pensamiento... recuerdo que mi hijo mayor al año de empezar en el cole (a los 4 años), ya dejó de colorear toda una hoja de papel con los colores más diversos y empezó a utilizar solo la parte central del folio para dibujar de manera "estándar".... como lo hacían tod@s sus compañer@s.

Esto me lleva a otro punto: las continuas contradicciones: por un lado te digo que hagas lo que yo te digo, pero por otro te exijo autonomía...

Trinidad Martinez Por una parte totalmente de acuerdo en que la educación está en la línea de esto es lo que hay: obedece y "apréndetelo", y nada en lo de proponer alternativas. Además una parte del profesorado se mueve así. Pero por otro lado tiene razón Sonia M. Blanco Rivas, al trabajar el empoderamiento se carga mucho en el tú puedes y poco en el concepto de colaboración. Buscar nuevas vías es muy necesario y complicado y no está en manos de héroes ni heroínas. Estamos faltos de nuevas y buenas ideas, cuando se den debemos trabajar todos y todas en ellas.

Luis M Gil Fantástico hilo de comentarios... yo, por supuesto sólo explicaba con mis palabras algo muy notorio, el miedo al fracaso y el miedo al rechazo. Evidentemente hacer una educación divergente y que fomente la creatividad y la búsqueda de nuestras mayores capacidades personales sería lo ideal... "personalizarla" en mi opinion, pero entendiéndola como algo "colaborativo" es decir, desarrolla tu potencial porque es aquello que podrás aportar a la comunidad con mayor excelencia. Saludos a todos

José Luis Sánchez Bueno, es que el empoderamiento débil (personal) lleva necesariamente al empoderamiento fuerte (colectivo), al menos como idea nuclear de esta red. No podemos quedarnos en "tú sí que vales" y ya está. Que tenemos más fuerza unidos que separados, que la naturaleza es eminentemente colaborativa y no competitiva, porque en caso contrario no habríamos evolucionado en seres complejos, las propias moléculas jamás se habrían unido en células, por irnos bastante lejos en la historia de la vida en la Tierra

Maria Belen Ros Garcia Y como la cabra no tiene más remedio que tirar al monte, voy a proponer un punto de vista que echo en falta en esta línea: LA FALTA DE AMOR. Los psicólogos soléis llamarla "miedo al rechazo", yo voy más lejos, se nos condiciona desde niños a recibir o merecer el Amor de los que nos rodean a que "nos portemos bien", el niño, que es un ser enormemente afectivo, se siente absolutamente desamparado si no se le ama como él ama: de forma total y absoluta, porque lo que somos y nos mueve en el fondo, desde mi punto de vista, es el Amor. Como adultos, seguimos buscando ese Amor alias aceptación, alias "cosas buenas que me pasen porque he sido bueno", que pensamos que "no merecemos" por cuestiones de apredizaje: miedo, culpa, ... Si nos damos cuenta de que somos merecedores de Amor simplemente por existir y que ese Amor implica todo lo bueno que pueda sucedernos, nos volveríamos activos porque no tendríamos que justificar nuestros actos y al ser animales sociales, compartiríamos o copiaríamos (según la óptica de quien lo mire) ese Amor. Os deseo un buen día a todos.

Y digo yo: si el Universo es movimiento, la vida es movimiento: ¿cómo se puede ser pasivo sin ir en contra de la propia Vida? No hay poder en la inactividad, incluso el silencio, la meditación, son búsqueda, recepción. .... La base del empoderamiento no puede ser nunca la pasividad.

José Luis Sánchez Si entendemos el amor tal y como lo definió Heidegger, a mi parecer de modo sencillo pero afinado, es decir, como "dejar ser al ser" (no como un acto de concesión), es evidente que la educación se hace desde el desamor.

Sonia M. Blanco Rivas Claro José Luis Sánchez... otra versión de amor es un invento de sociedades autoritarias. En realidad, cuando se sigue afirmando que "quien bien te quiere, te hará", se debería llamar de cualquier otra forma, pero no amor. Recomiendo el libro de Robin Norwood "La mujeres que aman demasiado".... aunque personalmente lo hubiese titulado "Las personas que no saben amar"

Maria Belen Ros Garcia En el mismo sentido está "Cartas a las mujeres que aman demasiado" y "No digas sí cuando quieras decir no",

Luis M Gil Es que amar... algo que aún estoy aprendiendo... o más bien, descubriendo tras desprender mucho, solo está actualmente en pocas manos, sobre todo entre parejas. Hacia los hijos creo que es más posible, pero hacia una pareja o una persona cualquiera.... es todo un desafío de nuestra sociedad y cultura actual

José Luis Sánchez Jesús Diego Tomé Merchán se te requiere en este espacio, se habla del amor romántico...

Jesús Diego Tomé Merchán El amor romántico... es un tema espinoso, como casi cualquiera que incluya la palabra "amor". El amor romántico, el heredado de nuestros padres, abuelos, nuestros cuentos y nuestras películas, trae más mentiras y convenciones sociales que emociones positivas. Muchos mitos. Mitos que han sido impuestos en su mayor parte desde una moral cristiana: la vida como sufrimiento, la penitencia, el pudor, el "soportar" antes que divorciarse, la idea de separación como derrota, el concepto de media naranja... Esto lleva siendo así desde la Edad Media y Hollywood nos recuerda cada día que sigue vivo.

Pero no hay un "amor ideal". La idea de un amor que te hace sentir libre es preciosa y muchos podríamos compartirla, pero como dijo Erich Fromm: hay tantas formas de amar como personas hay, y para los que a unos nos parece tóxico, a otros les parece la fórmula perfecta de convivencia, y los que para uno nos parece idílico, a otros les parece abstracto y vacío.

En fin, no sé si era esta la respuesta esperada, pero puedo seguir tirando del hilo si queréis

José Luis Sánchez Eh, que tienes la madeja entera, ¿cómo te vas a quedar ahí?

Jesús Diego Tomé Merchán Voy a necesitar alguna línea de curiosidad para continuar. La madeja dio para escribir un libro entero

José Luis Sánchez Lógico. Una línea interesante es cómo trabajas el duelo posterior a una ruptura, aunque sea una "línea gruesa" por las posibilidades que hay latentes ahí.

Jesús Diego Tomé Merchán La idea principal de cómo trabajarlo, según mi óptica y la de mis compañeros, puede parecer de perogrullo, pero precisamente por eso no es la que más en cuenta se toma:

El Duelo Sentimental es una reacción emocional ante la pérdida y es inevitable mientras haya habido relación amorosa. Con lo cual, la principal premisa para afrontarlo es asumir en todos los sentidos que es una experiencia con la que se va a sufrir. Toca sentir tristeza, frustración, rabia, apatía y, entremedias, algún que otro sentimiento de euforia, choque o alegría.

La clave está en conseguir un aprendizaje de cada una de esas emociones y no reprimirlas ("no reprimir" no significa "todo vale para expresarlo"). La tristeza permite una mayor introspección, la ira dispone al cuerpo para la acción y el cambio, la apatía es necesaria para la homeostasis, la euforia es un impulso para procurarse buenas experiencias,...

El problema no está tanto en sentir todas esas emociones (que es lo que nos han enseñado: "sufrir está mal y tienes que dejarlo ya") sino en qué hacer con todas ellas. Y se puede hacer mucho, pero hay que tenerse respeto a uno mismo y a lo que está sintiendo: ocultar y reprimir sólo postergarán el sufrimiento e impedirá "crecer" tras superar el duelo.

José Luis Sánchez Es curioso cómo desechamos los caminos más fáciles pensando que las soluciones tienen que estar en las cumbres borrascosas. Pues nada, habrá que leer vuestro libro para empaparse más del asunto.

Jesús Diego Tomé Merchán Las "cumbres borrascosas" suelen resultarnos muy atractivas: mientras más empinada esté la cuesta con más derecho nos sentimos a poder rendirnos, y más admiración creemos recibir. Estas cumbres son muy vistosas, histriónicas... pero los "caminos" pasan desapercibidos, dan resultados a muy largo plazo y necesita mucho de determinación personal, de convicción y constancia. Algo que, como se viene diciendo en este hilo sobre le Educación, no nos enseñan.

Si alguna vez queréis leer mi libro, hay tres ejemplares en la Biblioteca de Psicología de la UMA. Si además queréis comprarlo, avisadme que os lo puedo sacar más barato que en las librerías.

José Luis Sánchez Cierto, los temas de interés para el ser humano como algo integral no se enseñan. Eso sí, instrucción técnica toda la que queramos y más, que luego tenemos que seguir engrasando la maquinaria como una pieza más...

Maria Belen Ros Garcia Ojo: Estábamos hablando de porqué la gente en general es pasiva en nuestro país. Una de las causas expuestas es que, de diferentes maneras, se nos enseña a ser pasivos. Desde mi punto de vista tenemos una educación y una sociedad basada en el desamor, entendiendo el Amor, no como amor romántico, sino como en la acertada definición de "dejar ser al Ser". Los libros de superación y autoayuda que hemos mencionados, están destinados a que los adultos aprendan a distinguir entre Amor y Dependencia/Necesidad o amor romántico (química y feromonas incluidas). Desde mi punto de vista la pasividad es una contradicción en sí misma: no existe realmente, es la elección de la opción "no hacer nada", por todo lo que hemos expuesto. Lo del llamado amor romántico alias dependencia y necesidad y reacción bioquímica, o del tratamiento del duelo que surge de esta dependencia/necesidad a la que el doliente está acostumbrado, creo que corresponden a otros hilos de conversación.

Por cierto, cuanto tú AMAS tu duelo es más liviano, porque en el Amor no hay dependencia ni necesidad y cuando tú estás completo y Eres, la separación no existe, por tanto, puedes sentir que echas de menos las costumbres cotidianas y el hueco que deja la persona que físicamente ya no está ahí, pero, como te sientes unido a la misma en el plano espiritual, no hay dolor en ello. Me voy al curro chicos/as, que paseis un buen día.

Sonia M. Blanco Rivas EL proceso de duelo (por desamor u otro tipo de cuestión) en realidad lo veo similar a un proceso de crisis. Emociones de lo más variopinto tienen lugar hasta lograr efectivamente ese estado de homeóstasis, y así debe ser. Y efectivamente, lo que se nos enseña desde la infancia es una idea de amor irreal, que asumimos como válida, y no es otra que la del amor romántico, en el que se nos incide en que el sufrimiento nos dignifica mucho más que el placer. Y las sensaciones humanas por naturaleza nada tienen que ver con eso... el dolor mal gestionado pienso que es el que nos puede sumir en una profunda tristeza que acabará desencadenando en inactividad, asumiendo como válida la premisa de "hay quien nace con estrella y yo nací estrellada"

Lourdes Sánchez García Pues yo lo veo más sencillo, la sociedad se ha vuelto pasiva por la comodidad y el poco tiempo libre. esta generación ha vivido una época de auge económico fomentada por la competitividad y la facilidad de ganar dinero, lo que nos ha llevado a estar trabajando muchas horas para aspirar a un nivel de vida cada vez más alto, con el agravante de que, al estar trabajando en la mayoría de los casos los dos cónyuges se disponía de poco tiempo para educar a otra generación que por circunstancias ha pasado mucho tiempo libre en casa, pegado a algún tipo de pantalla y con todas las comodidades que les podía proporcionar los sueldos de unos padres que han suplido el tiempo que no han pasado con sus hijos por caprichos , hijos que se han educado en una sociedad consumista, competitiva e individualizada. Creo que lo que ha vuelto a la sociedad pasiva, es un shock postraumático a gran escala, que nos ha echo levantarnos del sofá de golpe y darnos cuenta que a pesar de todo, somos vulnerables, y que el sistema que creíamos que nos protegía, ahora nos puede devorar.

Maria Belen Ros Garcia  Lourdes hablas como si la crisis y la pasividad la hubieran originado los jóvenes y fueran ellos quienes no reaccionan. Se me antoja que quienes están demostrando ser pasivos son los de la generación de los 60/70 y esos ni crecimos con la Play ni tuvimos tal abundancia en nuestra infancia, porque crecimos con la crisis económica de los años 70 que fue tan dura o más que ésta (intereses bancarios al 21%, índice de paro similar al actual -porque las mujeres no estaban plenamente incorporadas al mercado laboral y no estaban censadas como parados-, crisis política de UCD, ...). Si los únicos que se mostraban pasivos fueran los que tienen 20/30 años podría comprender tu respuesta, pero eso no es así.

Lourdes Sánchez García No, me refiero en general. Por supuesto los jóvenes son los más afectados por la crisis, de hecho, los niños son la franja de edad más afectada, incluso más que los ancianos, pero estarás conmigo en que también están tardando en reaccionar, igual que el resto de la sociedad. Estaba describiendo una situación simplemente, que me da la impresión, en mi opinión, claro, que ha tenido mucho que ver con la pasividad que está demostrando la sociedad en general. De unas circunstancias específicas de el tiempo en el que nos ha tocado vivir, que, como todas las épocas, ha tenido su cara y ahora nos toca conocer la cruz, y eso desde luego, no nos hace culpables de nada , ni a los mayores, ni por supuesto a las generaciones más jóvenes, vivimos al ritmo que nos marca la época en la que nos toca vivir, pero sí creo que eso tiene unas consecuencias, y creo que una de ellas es la pasividad social que estamos sufriendo

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